Siempre sentí la pérdida de algo –
En la primera que alcanzo a recordar
fui despojada – no supe de qué.
Era demasiado joven como para que alguien
sospechara.
Durante la infancia anduve como plañidera.
No obstante, iba de un lado a otro
como alguien que ha deplorado el Dominio
del cual era el único príncipe desterrado –
Hoy, más mayor, una sesión más sabia,
y también más débil, como la sabiduría,
me encuentro todavía buscando con delicadeza
los palacios que me adeudaban –
Y una sospecha, como un dedo, me toca
la frente de vez en cuando:
que estoy buscando opuestamente
el sitio del Reino de los Cielos –
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