Despojada de todo, me fui –
Más despojada estuve después
en una nueva península –
La tumba me precedió –
Consiguió mi hospedaje antes que yo –
Y cuando busqué mi cama –
la tumba aquella estaba recostada
sobre la almohada destinada a mi cabeza –
Me desperté y la encontré despierta primero –
Me levanté – ella me siguió –
Intenté dejarla caer entre la multitud –
perderla en el mar –
macerar por completo su forma
en copas de somnolencia artificial –
Al final la tumba – fue vencida –
Pero la pala permaneció en la memoria –
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