En cierto momento de prosperidad –
me dije: si no tuviera esto
o esto otro,
la vida – sería inadecuada –
“A mí no me tienes” – dijo esto,
“Ni a mí” – dijo lo otro
en un momento de revés –
“Aun así eres laboriosa”, continuaron –
“¿Nunca – tuviste – necesidad de nosotros?”
Todo lo que tenía – era mi necesidad – dije.
La necesidad no se reduce –
El hambre – no se acaba –
por más que la comida – quiera exterminarlo –
Sin embargo, la diligencia – es embustera –
y proporcional a la ocasión –
Comer alimento retrógrado –
aviva – el avance –
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