jueves, 2 de febrero de 2017

697

Por qué hacer de esto algo dudoso –
Le duele mucho –
Muy enfermo – para adivinar –
Muy fuerte – para saber –
Muy valiente – sobre su pequeña cama
para confesar lo último, en definitiva,
que ellos le dijeron –
Y sonreír – y sacudirse – por tan queridas –
distantes – peligrosas – palabras –
Sin embargo – la contraparte –
es el miedo aplastador de haberse atrevido
a algo – de haber hecho algo –
Dar una ofrenda a la Visión –
que la Visión se fugue –
y que ellos no me recuerden más –
ni regresen jamás a decirme por qué olvidaron –
Oh, Maestro, eso es la desolación –



696

El pigmento que no puedo captar – es adecuado –
Es un color tan lejano
que podría exhibirlo en una feria –
Cobraría una guinea por una mirada –

El fino – impalpable fasto –
que ruboriza a los ojos
como un séquito de Cleopatra –
repetido – en el cielo –

Los momentos de dominio
que ocurren en el alma
y la dejan con un descontento
muy exquisito – como para conseguir hablar –

La incisiva mirada – en los paisajes –
como si acabaran de represar
algún secreto – que daba empellones
semejantes a carruajes – entre el chaleco –

La súplica al verano –
esa otra pilatuna – de la nieve –
que ahoga al misterio con tules
temerosa de que las ardillas – se enteren –

Sus incomprensibles ademanes – nos remedan –
hasta que los ojos estafados
cierran con arrogancia – en el sepulcro –
otra manera – de ver –



695

Sé dónde crecen pozos – pozos sin sequía –
profundamente cavados – para días de verano –
Allí el musgo ya no se extingue –
y los guijarros – a salvo, juegan –

Ese lugar está hecho de brazas –
y de una pretina – una pretina de piedra ondulada –
con incrustaciones de esmeraldas – desde la mitad
hacia abajo – y diamantes – mezclados confusamente –

No tiene sitio para extraer el agua –
Si yo tuviera mucho dinero compraría
uno de esos sitios –
Tengo sed con mucha frecuencia – pero mis labios
están a gran altura – como puedes verlo –

Leo en un anticuado libro
que la gente “no tiene más sed” –
Los pozos tienen sitios para extraer el agua
en ese paraje – Estoy segura –
de que eso es lo que significan esas palabras –

¿Seremos capaces, por ende, de recordar la sequía?
Esas aguas suenan en exceso grandiosas –
Pienso que un pequeño pozo – como el que tengo –
es más querido si se trata de entender –



694

Un aguijón sobre nuestra paz.
La paz no puede quitarlo –
Si es así ¿por qué está el aguijón?
Para darle vida a la gracia –

El Cielo tiene un Infierno –
para darse señales a sí mismo –
Y cada señal antes de llegar allí
ha sido grabada en oro con sacrificio –



693

Como ojos que miraran despojos –
Ojos incrédulos de todo –
salvo de la oscuridad – y de la inmensidad
frecuente – diversificadas por la noche misma –

infinitos de nada –
hasta donde la nada alcanzaba a ver –
Así se presentó el rostro que miré –
Así me miró – a mí –

No le ofrecí ayuda –
porque la causa era mía –
la congoja un acuerdo –
tanto desesperado – como divino –

Ni uno ni otro rostro – podrían ser perdonados –
Ni uno ni otro sería rey
sin el otro –
Por lo tanto – perecemos – Aunque reinemos –



692

Sólo Dios – detecta el sufrimiento –
Sólo Dios –
Los Yahvés – no hablan –
cerca de Dios –

A Dios hijo – le confié esto –
con la salvación asegurada –
También al honor de Dios Espíritu Santo –
justo con la misma seguridad –



691

Fue una larga despedida –
Sin embargo el tiempo de la gran conversación –
había llegado –
Los amantes incorpóreos se encontraron –

por segunda – y última vez –
ante el trono del Juicio de Dios –
Un Cielo en una mirada –
Un Cielo de Cielos – El privilegio
de los ojos del uno en los del otro –

No existía un tiempo límite de vida – en ellos –
Estaban vestidos como lo nuevo,
como lo que va a nacer –
No obstante ellos se estaban viendo –
ahora – con un nacimiento más infinito –

¿Hubo alguna vez fiesta de bodas – como esta?
Un Paraíso – era el anfitrión –
Un querubín – y un serafín –
los humildes invitados –