viernes, 7 de abril de 2017

878

La ínfima abeja que disponga –
un valor de miel
multiplicará el verano –
satisfecha pues su pequeñísima contribución
ayuda a la cuantía del ámbar –



877

La soledad que uno no se atrevería a sondear –
y en la cual uno querría pensar tanto como lanzarse
a su sepulcro
para cerciorarse de su tamaño –

La soledad cuya peor alarma
es evitar que se vea –
y muera debido a esto delante de sí misma,
solo por un escrutinio –

El horror de no ser medido –
sino rodeado en la oscuridad –
con la conciencia suspendida –
y el ser encerrado bajo llave –

Lamento reconocer que esto – es la soledad –
Que el hacedor del alma
ilumine – o selle –
sus cavernas y sus pasillos.



jueves, 6 de abril de 2017

876

Estar vivo – es Poder –
La existencia – en sí misma –
sin una función adicional –
es omnipotencia – suficiente –

Estar vivo – y querer –
es tener la capacidad de un dios –
¿Qué será – de nuestra trascendencia –
siendo tal la finitud?



875

Púrpura –
El color de una reina, es esto –
Esto y ámbar – el color de un sol en el ocaso –
Esto y berilo – al mediodía –

Y cuando es de noche – amplitudes de aurora
se abalanzan de repente sobre las personas –
Es esto y hechizo –
pues la naturaleza conserva una hilera – para el yodo –



miércoles, 5 de abril de 2017

874

Si la culpa estuviera de mi lado –
perdería el derecho a mí – Sin embargo,
no me sentencies a perder el derecho a ti –
¿Perder el derecho a ti? Solo nombrarlo es condena
de fe – y de hogar –



873

Es solo un solitario –
No obstante, santifica a la mente –
con una bella asociación –
Lejos, sobre el viento

acertar a oír un pájaro –
placer sin causa –
irrefrenable e invisible –
materia de los sueños.



martes, 4 de abril de 2017

872

Privada de otro banquete
me brindé un agasajo –
Al principio – un alimento precario –
una insignificante miga –

pero ensanchada por añadidos frugales
hasta un tamaño notable,
suficientemente suntuoso para mí –
y casi bastante

para calmar el hambre de un petirrojo –
Ese colorado peregrino y yo – somos capaces –
de reservar una cereza de nuestra mesa –
para darla – como limosna –