jueves, 2 de junio de 2016

497

Uno y uno – son uno –
El dos – no se use más –
Está muy bien para las escuelas –
Sin embargo, para elecciones menores –

Solo – vida – o muerte
O la eternidad –
Más – sería en exceso vasto
Para lo que el alma puede acoger –



496

El muchacho mendigo – muere pronto –
Es algo en el frío –
Algo en los pies arrastrados con tenacidad –
Y quizás en el mundo –

El cruel – sonriente – obsequioso mundo –
Que retomó su cámbrico camino –
Ni siquiera oyó la súplica tímida “Pan –
Dulce dama – caridad”

Si los pies arrastrados con tenacidad consiguen soportar,
Entre los humildes que han sido redimidos,
El tiempo descalzo olvidado – también –
El aguanieve – el viento que corta –

Las manos de niña que importunaban por calderilla
Serán – entonces – elevadas en adoración
Hacia aquel a quien nunca una roída – chaqueta
Suplicó en vano –



495

Ella – el día – se desvistió –
Su liga – era dorada –
Su enagua – solo – era de púrpura –
Sus retores eran muy viejos

Exactamente – como el mundo.
Y sin embargo, la más nueva estrella
Enrollada en el hemisferio –
Se encuentra tan arrugada – como ella –

Muy cerca de Dios – como para rezar –
Muy cerca del cielo – como para temer –
La dama del occidente
Se retiró sin cuidado alguno –

De que su candil expirara tanto
Que el parpadeo fuese visto
En esfera de mástil – en puerto extranjero –
En pináculo – y en vidrio de ventana.



miércoles, 1 de junio de 2016

494

El viento no ha venido del huerto – hoy.
Aun de más lejos ha venido.
Tampoco se ha detenido a jugar con el heno –
Ni se ha devorado un sombrero.
Es un ser – muy – transitivo –
¡Tienes que contar con eso!

Cuando él deje un ronroneo en la puerta –
Diremos que se ha trepado a un abeto.
Pero – el abeto ¿dónde está?
¡Confiesa! ¿Estuviste ahí alguna vez?

Si él trajera aromas de tréboles –
Y ese es problema suyo – no nuestro –
Es porque ha estado en compañía de segadores –
Amolando las horas
A suaves pausas de heno –
Modales que él tiene
De un día de junio.

Si levantara polvo – y guijarros –
Sombreros de niños pequeños – y rastrojo –
Con un campanario ocasional –
Y un ronco “quítate del camino – te estoy diciendo” –
¿Quién será el tonto que se va a quedar?
¡Serás tú – dilo! – ¿Serás tú el tonto – que se quedará?



493

Recuerdo el lugar justo en que me encontraba
Cuando tuve esperanza –
En una ventana que daba la cara al Oeste –
Era bueno – el aire más rugoso –
Ni la nieve podía morderme –
Ni el hielo enfriaba –
Era ella, la esperanza, quien me mantenía caliente –
No un chal de merino –

Recuerdo el día justo –
Cuando tuve miedo –
Los mundos estaban tendidos al sol –
No obstante, cómo congelaba la naturaleza –

Dentro de mi alma
Punzaban carámbanos azules y fríos –
El pájaro iba cantando plegarias por todas partes –
Solo yo – estaba callada –

Y el día de mi desesperación –
Si olvido,
La naturaleza olvidará – que se haga de noche
Después de que el sol se haya puesto –
Que la oscuridad perpetre su rostro
Y le apague la mirada –
La naturaleza vacilará – delante
De la memoria y de mí –



492

Ofrecer ayuda valiente
A vidas que se sostienen solas –
Cuando uno ha fracasado en detenerlas –
Es humano –

Pero es divino prestar un amplio tendón
A un hombre que carece de nombre –
Cuya sencilla bendición
Nadie – se ha detenido a conquistar –



martes, 31 de mayo de 2016

491

El mundo se siente cubierto de polvo
Cuando nos detenemos para morir –
En ese momento – queremos el rocío –
Los honores – tienen un sabor seco –

Las banderas – vulneran a un rostro moribundo –
Sin embargo, el abanico más pequeño
Sacudido por una mano amiga –
Refresca – como la lluvia –

Cuando llegue tu sed
Que sea mío el ministerio –
Ir en pos de rocíos de tesalia –
Y bálsamos de hibla –