martes, 5 de julio de 2016

552

Existe una languidez de la vida
Más inminente que el padecimiento –
Es la sucesora del padecimiento –
Cuando ya el alma ha sufrido todo lo que puede –

Se desperdiga – un adormecimiento –
Una oscuridad, como niebla,
Envuelve a la conciencia –
Como cuando la bruma – anula a un desfiladero –

El cirujano – no se pone pálido –
Delante del dolor – su postura es severa –
Por favor, avísale que la criatura acostada ahí –
Ha dejado de sentir –

Él te dirá  - que la sagacidad llegó muy tarde –
Una sagacidad más poderosa que él –
Ha ejercido su ministerio antes –
No hay ya vitalidad.



sábado, 2 de julio de 2016

551

Imaginar un clima
De soles que no son suspendidos –
Le agrega patetismo al invierno –

Esa terrible fantasía vuelve su rostro
Hacia un país inexistente
Para paliar un frío –
No omitido en grado –
Nunca hecho más leve – en latitud –



550

Mido cada sufrimiento que voy encontrando
Con ojos fruncidos, calculadores –
Me intriga saber si aquél pesa como el mío
O tiene un tamaño más fácil de cargar –

Me intriga saber si los demás padecen estos sufrimientos
Hace mucho tiempo – o si acaban de empezar –
Yo no podría mencionar la fecha del mío –
Siento que se trata de un dolor muy antiguo –

Me intriga saber si duele vivir –
Y si los demás tienen que intentarlo –
Y si pudieran elegir –
No sería morir –

Descubro que hay quienes –
Pacientes – después de cierto tiempo
Renuevan su sonrisa – imitación de una luz
Con muy poco aceite.

Me intriga saber si, al acumularse los años –
Algunos miles de años – sobre el daño causado –
Que los hirió desde muy temprano –
Podría concederles algún bálsamo – ese lapso de tiempo –

O me intriga saber si los demás seguirán sufriendo
Incluso durante siglos de nervios – educados
Para un dolor mayor – en contraste con el amor –

Me cuentan – que los afligidos son muchos –
Las causas son diversas –
La muerte – es solo una – viene solo
En una ocasión – y solo clava su mirada –

Está el sufrimiento por desear –
Y el sufrimiento por frío –
Existe un tipo de sufrimiento al que llaman desesperación
Está el exilio de la mirada nativa –
En el escenario del aire nativo –

Y aunque no puedo adivinar correctamente de qué tipo es –
Cuando paso por el Calvario –
Me produce un consuelo de punzada
Notar – las maneras de la cruz –

Y cómo casi siempre son llevadas –
Aún estoy fascinada –
Pues supongo
Que algunas de esas maneras – son como
Mi sufrimiento –




549

Aquel que lograra repetir el día de verano –
Sería más grande que el verano –
Aunque fuera el más minúsculo de los seres humanos –

Y si consiguiera reproducir el sol –
En periodo de ocaso –
El dilatarse – y el pigmento del sol – quiero decir –

Justo cuando el Oriente haya sido sobrepasado – justo
Cuando Occidente – se haya vuelto desconocido –
Su nombre permanecería –



viernes, 1 de julio de 2016

548

La mora – porta una herida en su costado –
Nadie la ha oído llorar –
Sin que esto le importe, ella se ofrece
A la perdiz – y al niño –

En ocasiones se reclina contra la cerca –
O se apresura a acercarse hacia un árbol –
O abraza a una piedra con sus manos –
Pero no en busca de misericordia –

Para tranquilizarla – le decimos que se trata
Solo de una herida –
Ella – por el contrario – adolorida –
Quiere aproximarse un poco más al Cielo –
La mora es valiente –



547

Hace muy poco, hoy –
Ha sucedido un fallecimiento en la casa de enfrente.
Lo sé por el semblante nuboso
Que esas casas conservan – siempre –

Los vecinos crujen entrando y saliendo –
El médico – se despide –
Cierta ventana se abre como una vaina –
Abrupta – y mecánicamente –

Alguien saca un colchón –
Todos los niños corren y lo rodean –
Se preguntan si la muerte – fue sobre él –
Solía preguntarme lo mismo –
Cuando el que moría era un niño –

El sacerdote – entra, rígido –
Como si la casa fuera suya –
Como si – en estos momentos – él fuera dueño
De todos los dolientes – incluidos los niños –

Después entran la mujer que hace vestidos,
Sombreros – y el hombre encargado
Del oficio espantoso – a medir la casa –

Habrá, sin duda, esa procesión oscura –
De borlas – y de carrozas negras – Será pronto –

Es tan sencilla como una señal –
La intuición de estos acontecimientos –
En una simple aldea de provincia –






546

Al principio, cuando era muy pequeña, rezaba
Porque me lo ordenaban –
Sin embargo un día me detuve, cuando
Ya estaba calificada para pensar cómo
Podría – yo – sentir los rezos

Si creyera en que Dios volteaba su cabeza
Cada cierto tiempo en que mi mirada infantil
Quedara completamente fija, sin pestañear, en su mirada,
Con infantil honestidad –

Y le contara acerca de todo lo que quiero hoy,
De las partes que me inquietaban
Dentro de su lejano plan –
La característica mezclada
De su divinidad –

Y desde entonces, frecuentemente en el peligro,
Advierto lo fuerte que podría ser
Tener un Dios tan poderoso como ese,
Un Dios que sostuviera su vida por mí

Hasta que yo misma pudiera controlar la balanza,
Tan inclinada a menudo en estos momentos –
Me gasto todo el tiempo tratando de equilibrarla
Y después – no se queda quieta –