jueves, 2 de febrero de 2017

690

Siempre – está compuesto de ahoras –
No se trata de un tiempo diferente –
excepto por lo infinito –
y por la latitud de la casa –

De lo experimentado – aquí –
traslada las fechas – a las fechas –
Deja que los meses se disuelvan en más meses –
y que los años – exhalen años –

Sin polémicas – pausas –
ni días de conmemoración –
nuestros años no serían diferentes
del año del Señor –



689

Era tarde para el hombre –
pero temprano aun para Dios –
La Creación – era impotente para ayudar –
Sin embargo, la oración – quedaba – de nuestro lado –

El Cielo es excelente –
cuando la Tierra –no se puede tener –
Cuán hospitalario resulta – entonces – el rostro
de Dios – nuestro viejo vecino –



688

Saber con exactitud cómo sufrió – sería precioso –
Saber si estaban cerca de él algunos ojos humanos,
a los cuales él pudiera confiar
su temblorosa mirada – hasta que ella se posara
cómoda – en el Paraíso –

Saber si él tuvo paciencia – o una parte de sosiego –
Si estaba muriendo como él lo había planeado
o de un modo diferente –
¿Era un día grato para morir –
la luz del sol contemplaba el camino que él emprendía?

¿Cuál fue su propósito más radical –
casa – o Dios?
¿Qué van a decir los lejanos –
cuando les den la noticia de que un día él cesó
en su naturaleza humana?

Si tuvo algún deseo –
tan solo su suspirar –acentuado –
hubiera sido legible – para mí –
Él tuvo confianza hasta
que el mal se sacudió – en el bien eterno –

Y si él habló – qué nombre pronunció mejor –
Cuál fue el último –
Cuál no terminó de pronunciar
en el instante de máximo cansancio –

¿Estaba inquieto – o tranquilo –
ante la duda de si sería capaz de saber
cómo podría – crecer la conciencia consciente –
hasta que el amor que esa consciencia era –
y el amor excesivamente adecuado para llegar
a ser – se encontrarán –
y esa conjunción fuera eternidad?



687

No pedí otra cosa –
ni otra cosa – fue negada –
Ofrecí mi ser – por aquello –
El poderoso comerciante miró con rencor –

“¿Un Brasil?” Se agarró un botón –
sin dirigir ni una sola mirada hacia mí –
“Excuse – madame - ¿no hay nada más –
que podamos mostrar – hoy?”


686

Las estaciones – afuera – no son diferentes –
Encajan – del mismo modo –
Las mañanas florecen en los mediodías –
y quiebran sus vainas de llama –

Las flores silvestres – brotan en los bosques –
Los arroyos golpean – todo el día –
Ningún pájaro negro aquieta su banjo –
cuando pasa el Calvario –

El acto de fe – y el Juicio Final –
nada significan para la abeja –
Su separación de la rosa que le pertenece –
es para ella – la suma de toda tristeza –


lunes, 1 de agosto de 2016

685

Alegría – La gran tormenta ha concluido –
Cuatro – han recuperado la tierra –
Cuarenta – están hundidos, juntos –
en la arena hirviente –

Repiquen – por la minúscula salvación –
Tañan – por las bondadosas almas –
El vecino – el amigo – el novio –
que giran en los bajíos –

Cómo contarán ellos la historia –
cuando el invierno sacuda la puerta –
y hasta que los niños empiecen a preguntar –
¿los cuarenta –
no volvieron más?

Entonces que una levedad – bañe a esa historia –
Y un silencio – a la mirada del narrador –
Que los niños – no pregunten más –
Y que solo el mar – responda –



684

Dulces – seguras – casas –
Dichosas – festivas – casas –
Selladas con elegante hermetismo –
Cubiertas de acero – sobre tapas de mármol –
Los pies desnudos –

Los arroyos aterciopelados – en orillas satinadas –
No descienden tan suaves
Como las risas – y los susurros –
De la gente de perla en esas casas –

Que ninguna muerte calva – ofenda a sus salones –
Que ninguna enfermedad abusiva llegue
A desfigurar sus bellos tesoros –
La angustia – y la tumba –

Andan zumbando cerca de ahí – en coches
Confortables – Quizás no se pregunten –
Por qué – alguien – debido a la presión
De una sonrisa – interrumpe todo – para morir –