miércoles, 5 de julio de 2017

1021

¿Cuál es mejor?
¿El Cielo – o solo el cielo que vendrá
con ese antiguo codicilo de duda?
No puedo dejar de pensar

en el “pájaro en mano” como superior
a ese que el matorral puede brindarme.
O puede no brindarme –
Ya es muy tarde para elegir de nuevo.



martes, 4 de julio de 2017

1020

Existe un territorio que tiene años llanos
a los cuales ningún solsticio interrumpirá –
El sol de ese lugar construye un mediodía perpetuo,
esperan las perfectas estaciones de ese lugar –

su verano está sentado en verano,
y concluye hasta los siglos de junio,
hasta los siglos de agosto.
Su conciencia – es aquél mediodía –





1019

Ella ascendió tan alto como la oportunidad de él.
Después buscó el polvo –
y fue a yacer más abajo, entre el bajo Westminster,
gracias a su pequeña cresta –



lunes, 3 de julio de 2017

1018

Subo por la montaña de la vida
con mi pequeña carga.
Si siento que está muy empinada –
si me detiene el desánimo –

si noto a mis pasos recientes más viejos
que la esperanza que me impulsó –
el corazón que propuso todo esto se encuentra
inmaculado, libre de culpa.
También el corazón que aceptó lo inhóspito – por hogar.



domingo, 2 de julio de 2017

1017

El alma debería permanecer siempre entreabierta
por si el Cielo pasara a preguntar,
y no se viera obligado a esperar
o tuviera vergüenza de llegar a molestarla.

Es mejor que parta antes de que esa anfitriona
haya corrido el cerrojo de la puerta –
a buscar a su cumplido huésped,
ya no su visitante –



1016

Los ideales son el delicado aceite
con el cual ayudamos a la rueda –
Sin embargo, cuando gira el eje de la vida
la mirada rechaza ese bálsamo –


sábado, 1 de julio de 2017

1015

Los dedos de la luz
tocaron suavemente a las puertas de la aldea.
La luz dijo: “Soy grande y no puedo esperar.
Déjame entrar”.

“Llegas muy temprano”, replicó la aldea,
“los rostros que me pertenecen están dormidos –
Júrame que no los despertarás
y te dejaré pasar”.

La desenfadada visitante juró.
Pero una vez dentro de la aldea
la cadencia de su estampa
despertó a mujeres y hombres.

La vecina del estanque
realizó una ruidosa reverencia
sobre su cabeza gozosa,
y el mosquito alzó la copa brindando por la luz.