domingo, 6 de marzo de 2016

258


Hoy – he venido a comprar una sonrisa –
Pero solo una sonrisa –
la más pequeña entre tus mejillas –
me sentaría igual de bien –
La sonrisa que a nadie más le haría falta
porque se mostraría diminuta –
Estoy pidiendo ante el mostrador – “Señor –
¿tendría usted un tiempo para vender?

Tengo diamantes – en mis dedos.
Usted sabe cómo son – los diamantes.
Tengo rubíes – idénticos a la sangre del atardecer –
Y topacio – como la estrella.
Sería gran negocio para un judío como usted.
Dígame - ¿puedo llevar esta sonrisa – señor?”


sábado, 5 de marzo de 2016

257


He conocido un cielo similar a una tienda de campaña –
Enrolla sus esplendorosas yardas –
arranca sus estacas y desaparece –
sin sonido de tablas
ni rasgado de clavos – ni carpintero –
Sólo las millas de marcación precisa –
que demarcan la despedida de un espectáculo circense –
en Norteamérica –

Ni rastro – ni ensoñación – de aquella cosa –
que ayer deslumbraba,
Ni anillo – ni maravilla –
Hombres y hazañas – disueltos
por completo –
Tal como la lejana navegación de un pájaro
deja ver tan solo un matiz –
un chapaleo de alas, una alegría –
y después se retira completamente de la vista.


256


El petirrojo es mi criterio para la canción –
porque estoy creciendo –
donde crecen los petirrojos –
Sin embargo, si yo hubiera nacido ruiseñor –
juraría por él –
que la oda más conocida –
establece las leyes del mediodía –

El ranúnculo es mi deseo de flor –
porque él y yo hemos brotado del huerto –
Sin embargo, si yo hubiera nacido británica,
sería indiferente a las margaritas –

Nada como la nuez – que le correspondería a octubre –
pues – he aprendido –
que, al hacerla caer, las estaciones suelen deslizarse –
El invierno sería una mentira – para mí –
sin el retablo de la nieve,
pues observo todo – a la manera de Nueva Inglaterra –

La reina discierne igual que yo –
provincianamente –


viernes, 4 de marzo de 2016

255


La gota, que se esfuerza en el mar –
olvida su propia situación.
Como me sucede a mí, en ti –

Ella sabe que es tan solo una pequeña ofrenda –
Y, aunque pequeña, suspira.
Si todo esto es todo, ¿cómo – ser –
más grande?

El océano sonríe delante de su pretensión –
Pero ella, olvidando a Anfitrita,
suplica “¿Yo?”



254


Un rostro – mitad de niña – mitad de heroína –
que lograría conmover a una reina –
Una doncella de Orleans en la mirada

que echa a un lado sus finas maneras
por una más humilde Compañía Militar
cuando nadie está cerca.
Incluso una lágrima –
es su visitante frecuente –

Sin embargo, el sombrero para un duque –
y una peluca de rey menor
no serían tan huidizos
de quien viene y pasa –
ni unas manos – tan delicadas –
que llenarían de dicha a un duende –

Una voz – grave – que altera,
y logra llegar al oído
como un impedimento hecho de nieve –
o cambiar suprema –
como tono del reino
sobre la diadema del súbdito –
Muy pequeña – para tener miedo.
Muy lejana – para encariñarse –
Así que los hombres terminan comprometiéndose –
y simplemente – le dan reverencia –


jueves, 3 de marzo de 2016

253


Sabes que no tengo – nada más para ofrendar –
Así pues, sigo trayendo estas estrellas –
del mismo modo en que la noche sigue entregándolas
a nuestros ojos familiares –

Si no vinieran –
quizás no las notaríamos –
Si así fuera – tal vez sería muy difícil
para nosotros encontrar el camino a casa –



252


Pienso en cómo ascenderá mi forma –
hasta que mi cabello – mis ojos –
y mi tímida cabeza –
se pierdan de vista – en el cielo –
cuando yo reciba el perdón –

Pienso en cómo pesarán mis labios –
Con esta plegaria – deformada – temblorosa –
pido que tú – muy tarde – me consideres –
el gorrión de tu cariño –

Entre la angustia – enviada – me recuerdo –
Algunas de sus olas fueron echadas a un lado –
Antes de que mi pecho simple – se quebrara –
¿Y por qué no este pecho – si están los otros?

Y así yo examino a esta cosa – que ha sido perdonada –
hasta que – entre delirios –sea llevada –
Debido a mi extenso esplendor – a mi larguísima – confianza –
sin recibir la absolución – dejo que mi corazón se desplome.