miércoles, 1 de agosto de 2018

1247


Como un largo cabello
este hormigueo en la mente,
mucho después de un acto o un accidente.
Nosotros como párrafos de viento.

Si nos hubiéramos arriesgado menos
la brisa no habría estado tan bien
como para que hubiesen alcanzado
sus divinos tentáculos a nuestro máximo cabello.



1246


Las nubes juntaron sus espaldas.
El Norte comenzó a empujar.
Los bosques galoparon hasta desfallecer.
Los relámpagos jugaban como ratones.

El trueno se desmoronó como materia.
Qué bueno estar en las tumbas,
donde no alcanza a llegar el temperamento de la naturaleza
y el misil nunca viene.



1245


Sonaba como la lluvia hasta encorvarse,
entonces supe que era el viento –
Caminaba lavado como una ola,
pero barría árido como arena –
Cuando se empujó a sí mismo
hacia cierta lejana planicie
se oyó una llegada de huestes.
Era la lluvia –
que llenó los pozos,
fue complaciente con los estanques,
formó burbujas sobre el camino –
Quitó las reservas de las montañas
y dejó las corrientes más torrenciales –
asoló acres, levantó mares.
Los lugares céntricos se estremecieron.
Luego, como Elías, se fue
sobre una rueda de nube.



1244


Vuela – vuela – pero cuando vueles
recuerda – el segundo que pasa sobre ti –
El segundo está siguiendo al siglo,
el siglo persigue a la eternidad –
Ah, la responsabilidad –
No es raro que el pequeño segundo vuele
fuera de su acostumbrada, asustada manera –



1243


Dijo el poeta: ¿Te llevaré
a la palabra propuesta?
Estoy ubicada junto a los candidatos
hasta que tenga una más fina aprobación –

El poeta buscó la filología
y cuando estuvo a punto de sonar
llegó sin sombra
para el candidato suspendido –

Esa parte de la visión
aplicó la palabra para colmar,
pero no hasta la nominación,
para revelar al querubín –



1242


Tengo para mí que las estrellas son antiguas –

Occidente está un poco gastado –
Sin embargo el único oro que nunca
me percaté de ganar es quien brilla, más reciente –

Suponiendo su infinito desprecio
en aquel solitario resultado.
Aunque venció con mi derrota
y aquello fue la victoria, estaba muerto.






1241


Como escobas de acero
la nieve y el viento
barrieron la calle del invierno –
La casa estaba encorvada.
El sol enviaba
débiles diputados de calor –
Donde anduvo el ave
el silencio ató
a su amplio – perseverante corcel.
La manzana, en la abrigada bodega,
era todo lo que sonaba.